LOS QUE NO TENEMOS PLAYSTATION O IPHONE SOMOS POBRES
Sí. Como el título lo dice, lo somos. Somos pobres. Entre callejones plagados de ratas jugamos a la barata Series S con Don Gato y su Pandilla y hacemos ligues en el Whatsapp desde un andrajoso Android. La Playstation es un artilugio que está más allá de nuestras posibilidades económicas, y ni qué decir del Iphone. A veces nos divertimos tanto que olvidamos que somos pobres, pero ahí están los fanáticos de Playstation y Apple para recordarnos que comemos de la basura.
Pienso en lo que sería tener una Playstation o un Iphone mientras juego al "Pobre Pass". Descargo juegos y juegos a un módico precio, a la medida de mis posibiidades, y juego y juego mientras pienso en lo que me pierdo por ser pobre. Pongo a cargar mi celular con ese barato cable USB-C, universal y de pobres, y pienso: ¿cómo será cargar un celular con un cable único, al precio de lo que vale una noche con Esperanza Gómez? Qué lindo sería tener en mis manos algo así de caro, blanco y puro. Me refiero al cable, por supuesto. Aunque, hay que admitirlo, Esperanza Gómez también tiene lo suyo. ¿Cómo será tener algo así de sexy y que te haga vibrar? Pienso, mientras imagino el Duel Sense de Playstation.
Gracias fanáticos de Apple y Sony por recordarme a diario que soy pobre y que tengo que cambiar. Mientras tanto, mientras logro cambiar y convertirme en un mejor ser humano, seguiré usando baratos audífonos de conector universal, indignos del puerto de audio original del Iphone. Por ahora tendré que seguir desperdigando mi ponzoña por donde vaya, jugando juegos multiplataforma en Xbox y PC. Mi menesterosidad seguirá separándome de esos exclusivos de Sony meados por los dioses. ¿Qué será de mi vida sin Ellie no llevando a cabo su venganza, o sin la sensual Abby y sus habilidades con el palo de golf? Será una muy dura, dura como la muerte de Joel apaleado por ser hombre blanco y heterosexual. Dura y larga como los cachetes de Alloy en Horizon 2. Oh, qué será de mi vida, oh.
Por ahora, seguiré jugando en el Game Pass de mi Series S a esos juegos anime sin censura que tanto me gustan porque, según la ahora californiana Sony y las feministas bigotudas de Twitter, soy un pervertido. Oh, perdón por mi falta de virtuosísmo, oh. Cambiaré, lo juro. Algún día seré virtuoso y con dinero, y estaré, al fin, a su inalcanzable altura.
Perdóname, oh señor Playstation, porque no sé lo que hago
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