FINAL FANTASY XII, EL GAME PASS Y YO, LOS INCOMPRENDIDOS
Siempre me he sentido como ese incomprendido juego que intenta innovar, que intenta ofrecer algo bueno y de calidad para luego ser, simplemente, vilipendeado. O, lo que es peor, ignorado. Se escriben artículos genéricos, sin alma a cambio de maletines y la gente los lee y se da cuenta del fraude, se indignan y se quejan para luego volver a leer el siguiente artículo e idignarse y quejarse más, pues al ser humano modermo le ha quedado gustando el sabor de la mierda y la digestión convertida en quejas. Allá van ellos como cerdos, de cabeza a comerse su mierda caliente, a devorarse ese Call of Duty que le han servido en el balde para luego quejarse sin fin de su sabor "genérico". Y no es que tenga algo en contra de este juego, pues me gusta en porciones bajas y calladito me lo como. Mi problema, pues, no es con la comida sino con los comensales y críticos culinarios.
Antes de intentar comprender algo, articulo, juego, película, libro, género musical o lo que sea que le sirvan en la mesa, el crítico culinario, el dizque periodista, el dizque profesional, ya ha condenado el plato sin probar la primera cucharada. Es tan obvio que los demás comensales se dan cuenta, pues ellos sí han comido hasta el final. Así pues, si el cocinero no quiere ver su restaurante quebrar, al crítico culinario tendrá que sobornar. ¿El problema? El crítico es muy caro y solo los grandes restaurantes pueden permitirse enviar maletines a cambio de una buena reseña.
Bajo estas condiciones, ninguna reseña puede ser confiable, ni las positivas ni las negativas, entonces el comensal se queja, pues él sí ha comido y conoce bien el sabor de los platos, pero aún así le sigue dando visitas a estos secuestradores de obras humanas llamados páginas web especializadas, youtubers, influencers, periódicos, revistas, etc, porque es un adicto a la mierda y a quejarse.
"¿Quieres que tu obra se destaque? Paga una buena reseña o muere en el olvido"
-Abraham Lincoln
¿Y a qué viene esta reiterativa parrafada de restaurantera y pedorra analogía, qué tiene que ver con Final Fantasy XII, con mi decepción artístico-creativa y con Game Pass? Nada y todo. Nada porque no tiene que ver un carajo. Y todo porque: ¿no dicen los gurúes que en el universo todo tiene que ver con todo, que todo está conectado? Ah bueno. Y de no estarlo, tranquilos que yo lo conecto a la fuerza.
Y a lo que vinimos, Final Fantasy XII y el Game Pass, la carne en el plato.
Mi primer Final Fantasy fue el VII y lo adoré. Tanto lo adoré, que lo terminé en cuatro días, y luego vi la película FFVII-Advent Children, luego la cortísima OVA anime y luego jugué los Spin Offs, incluído el flojo Dirge of Cerberus que, increíblemente, me gustó bastante (supongo que por mi debilidad por Vincent Valentine). Tiempo después, jugué al VIII, al IX y al X. El VIII no me gustó, y el IX y el X no me engancharon lo suficiente como para terminarlos. Mucho tiempo después, salió a la venta el criticado Final Fantasy XII ¡ y me encantó! Y sí, lo prefiero sobre el VII. ¡El XII se convirtió en mi favorito!
Pronto haré un análisis del FFXII que justifique esta cobardía de mi amor por ella. Por él, digo
Dicho esto, he de aclarar que el FFXII no fue un amor a primera vista como lo fue el FFVII. Fue más un gusto que llevó tiempo, uno adquirido. Y como todo gusto de este tipo, una vez adquirido se convierte en un manjar que te cuesta dejar. Pocos apreciaron el sabor de su primera cerveza, como también a pocos le gustó fumar luego de su primer cigarriillo, o muy pocos apreciaron la primera oliva/aceituna que probaron, o la primera canción de Metal o sinfonía clásica que oyeron. Pero una vez le agarraron el gusto a una de estas cosas, las amaron.
Y así fue mi experiencia con Final Fantasy XII y a esto viene mi crítica a los críticos y jugadores por igual que juzgan sin probar o con una sola probada y luego piden cambios y más cambios para luego tirarles mierda cuando estos llegan. Ya el cocinero no sabe a quién darle gusto y le sale más fácil sacar un plato génerico anual y pagar reseñas que tratar de darle gusto a comensales y críticos que todo lo rechazan y destruyen a la primera impresión.
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Y aquí es donde hace su épica entrada, desde en un helicóptero aún en vuelo, el maravilloso Game Pass. Al Game Pass, como no, también le tiraron mierda tan pronto llegar. Que esto será el fin de los videojuegos, que no es sostenible, que dimes y diretes sin fundamento. ¿Y por qué los críticos, la prensa, odian tanto al Game Pass? Que sí, que lo odian, lo dismulan bien pero entre líneas se les puede leer la inquina. Lo odian porque la llegada del Game Pass significará su fin, así de simple. Ya no serán imprecindibles los secuestradores de obras humanas, pues ahora el comensal, a un módico precio, podrá cucharear y juzgar todos los platos del menú sin necesidad de un crítico diciéndole qué sabe bien o mal de acuerdo a quién le haya enviado un maletín a su puerta.
Long live Game Pass!
¡Ahora el comensal es el crítico! Y como tales, a ustedes, señores comensales, los animo a probar y disfrutar el menú del Game Pass, los animo a darle una buena oportunidad a los juegos que descarguen antes de rechazarlos y difamarlos por internet basándose tan solo en la primera impresión. Y los animo a que me den una oportunidad antes de descartarme como escritor porque incluso yo, el más crítico de sí mismo, de tanto escribir y leerme le he agarrado el gusto a mi propia "mierda".
Entonces menos quejas y más probar y disfrutar y, por favor, más paciencia con las obras humanas que lleguen a sus manos, no sea que por impacientes nos estemos perdiendo de verdaderos manjares.
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